Saltimbanquis de circo, mercaderes de plaza.
Se venden, te compran, un precio te marcan.
La espera del peso que baja en la balanza
No busquéis el mal agüero
Con dedos de viejo y ojos de cuervo
Consiguen la venta que llena su saca.
Se venden, te compran, ¿qué vales?
Aquí traigo telas allende los mares!
Monedas das a cambio de perfumes
Que esconden tu hedor detrás
De mil flores, y pagarás.
Pero podrido entras, nauseabundo sales.
Colores y formas se unen a coro alegres
Escondiendo miserias y míseres,
Diáconos del engaño dispuestos a envolverte
En fanegas de estiércol teñidas de oro
Y te dejas llevar, en el alegre coro
Se venden, te compran, y no lo entiendes.
El movimiento atrae, el rito encadena
Ritmos, sonidos, el aire que la estancia
De música acorde, parece, llena.
Se compran, te venden, sólo ruidos
Vocean verbenas, mentiras y gritos
Se venden, te entregan leña
De madera tiene la apariencia
Pero, no te engañes, no arde, sólo quema.
Sin embargo el precio lo pones tú
Esa es la gran verdad del juego. Tú.
Mónica.-
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