La moderación, la prudencia y la discrección se fueron para hacer un larguísimo viaje en busca de la pareja desaparecida: civismo y educación.
Espero regresen pronto porque se las echa de menos tanto que la vergüenza va a acabar viniendo a ocupar su lugar.
Concretando, con eso quiero resumir lo que está tiñendo nuestra sociedad, donde las palabras cada día se convierten en más universales que nunca pero, sin embargo, tenemos menos miramiento en emplearlas como nos de la gana sin medir ni pensar en las consecuencias.
Más concretamente me refiero a lo que está sucediendo en las redes sociales que se están convirtiendo en un "muro de las lamentaciones". O, incluso yo diría que en mechas y pólvora.
De un tiempo a esta parte cada vez veo mucho más odio, críticas destructivas, descalificaciones e insultos totalmente gratuitos y, lo mejor de todo: generalizados y con poca base informativa.
Si tu punto de vista tiene toques violentos, aunque sea tan sólo verbalmente. Parece que uno se siente invitado a desfogarse en su muro. Sea como sea, pésele a quien le pese y jódase a quien se joda.
Me cabrea sumamente que TODOS nos creemos poseedores de la "verdad suprema" y por eso nos dedicamos a descalificar a quien es de diferente opinión. Y lo que más me jode es que gratuitamente se genera un odio innecesario... ¿Dónde está la búsqueda de soluciones? ¿Por qué siempre nos enredamos en buscar sólo culpables?
Mónica.-
Mónica.-
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